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lunes, 5 de mayo de 2014

Tranquilo, no me duele.


Cuando nos hacemos daño en alguna parte del cuerpo y nos quejamos victimas del dolor existen las posibilidades de que deseemos no sentir dolor nunca, que sin importar cuánto daño reciba nuestro cuerpo no podamos sentirlo, para muchos debe sonar atractivo ¿no? Pues no, no es algo que para nada se deba desear, más que nada porque existen personas que tienen esta capacidad y les puedo asegurar, que más que una bendición es una maldición, ya que sus resultados, son letales. El síndrome de Riley Day o “Disautonomía familiar” es una enfermedad hederitaria que afecta en la función de los nervios y produce insensibilidad al dolor, las personas que sufran de esta enfermedad, no sienten absolutamente nada de dolor, siquiera al golpearse contra algo, al quemarse o al cortarse, supongo que ya empezaron a maquinar el peligro de dicho mal ¿no? Solo debes plantearte, que esta persona puede estar tranquilamente cocinando y cortarse un dedo sin tan siquiera percatarse hasta que vea el color carmesí de su propia sangre.

Esta enfermedad es sumamente común en los ciudadanos judíos de la Europa oriental, de hecho, se considera que en la población general no es para nada común. Como ya sabran el principal síntoma es no sentir dolor, sin embargo presenta otros síntomas que son comunes.
  • ·        Episodios de Apnea
  • ·        Estreñimiento
  • ·        Disminución del sentido del gusto
  • ·        Cambios de temperatura corporal
  • ·        Ojos secos
  • ·        Deficencia de crecimiento
  • ·        Neumonia repetitiva
  • ·        Etc.

Hay muchos síntomas, los cuales empiezan desde que se nacen y con el tiempo evolucionan haciéndose más fuertes. Al no sentir dolor, las personas no saben cuando su cuerpo tiene algún problema, ya que los nervios no le envían una información correcta al cerebro y por ende este no avisa sobre lo que está sucediendo, por lo tanto, la vida de estas personas es bastante difícil y sobre todo, corta.


Para prevenirse a esta enfermedad lo primordial es informarse genéticamente y para saber los riesgos que se presentan y someterse a los exámenes cuando los expertos lo encomienden, por supuesto, el principal examen que se hace es uno físico, en el cual, los que padecen de esta enfermedad presentaran síntomas como: Ausencia de lagrimas y llanto emocional, tono muscular bajo, Escoliosis severa, entre otras. El tratamiento para esta enfermedad debe seguirse a la perfeccion, por supuesto se debe tener una protección contra lesiones, se deben mantener los ojos humedecidos para evitar que se resequen, ir a terapias anticonvulsivas y claro está, medicarse correctamente con lo que el médico mande… Si el tratamiento no es seguido posiblemente hayan complicaciones severas que causen insomnio, irritabilidad, manchas y ronchas en distintas partes del cuerpo, babeo, nauseas y otros terribles síntomas. Las personas que tienen esta enfermedad tienen una esperanza de vida muy escasa, normalmente mueren por accidentes o acumulación de heridas, lo máximo que se le puede llegar a estipular a una persona con esta enfermedad, son 30 años de vida si este se cuida a la perfección.

lunes, 28 de abril de 2014

Demasiado bello para mis ojos.


¿Alguna vez has visto algo tan hermoso que ha hecho que tu corazón de un vuelco? ¿Algo que con solo presenciarlo hace que tus ojos se humedezcan y muchos sentimientos te aborden? Seguro alguna vez hemos sentido tanta felicidad que podríamos vivir felices toda nuestra vida al ver algo bello, sin embargo, existe algo que hace que muchas personas al ver algo demasiado hermoso en vez de sentir cosas positivas, sientes desde mareos a psicosis total. El síndrome de Stendhal es un transtorno psicosomático que se produce cuando admiramos de manera continua muchas obras de arte consideradas “hermosas” Suele afectar más que nada a las personas demasiado sensibles, es como si fuese una sobredosis de belleza para nosotros.

La primera vez que alguien presento este síndrome (o al menos que lo mostró al mundo) fue en 1817, cuando Henri Marie Beyle –Apodado Stendhal- visitaba Florencia y empezó a presentar estos síntomas al visitar la iglesia de Santa Croce, no fue capaz de dar una explicación coherente ante tales manifestaciones de su cuerpo, entre los síntomas que el presento estaban ansiedad, sensación de ahogo y desorientación. Se podría decir que eso fue un comienzo para que miles de casos sobre esto se documentaran, por supuesto, esto mayormente ocurre en las grandes ciudades de arte.  Entre otros síntomas que han sido exteriorizados por los pacientes de dicho trastorno son: Crisis de pánico, desvanecimientos, entre otros… Sin embargo entre los más agresivos que puede causar, están los deseos de destruir dicha obra de arte, alucinaciones y desorganizaciones psicóticas.



Está claro que cualquiera de nosotros podría experimentar dichos síntomas, aunque suele pasar más que nada en personas que admiran el arte, que al ver obras hechas por sus autores favoritos, hace que muestren fuerte emotividad. Como para todo, existe escepticismo ante ducha enfermedad, ya que como una técnica de mercadotecnia, Florencia utilizo este síndrome para demostrar  que su arte es tan hermosa que puede causar emociones sumamente fuertes. Aunque se conozca como un “Síndrome” Muchos psicólogos dudan de su existencia y por eso mismo no está reflejado en el Manual diagnostico de trastorno mentales, aunque fuera de todo esto, sabemos que las cosas hermosas pueden desatar sentimientos en nosotros, todo depende de la forma en la que cada uno aprecie y vea la vida.

martes, 22 de abril de 2014

¡Soy el nuevo mesias!



¿Te imaginas que una persona que conoces de toda la vida después de un viaje se crea un profeta? ¿Que crea eso tan fuertemente, que en verdad piense que el mismísimo dios le ha encomendado la tarea de guiar a los cristianos mientras promulgan las santas escrituras exonerando a los pecadores… E incluso, que llegue a creerse el nuevo mesías? Pues es algo que ha pasado y seguramente seguirá pasando a esto se le llama “Síndrome de Jerusalén” el cual como podrán captar, aparece cuando las personas visitan Jerusalén o cualquier lugar de importancia religiosa.

Este síndrome es más común de lo que se piensa, suele pasarle a los extranjeros que viajan a tierras santas, los cuales, sin explicación alguna generan otra personalidad, de la cual no tendrán recuerdos cuando salgan de este extraño trance. Se dice que es debido a la sobrecarga espiritual, religiosa e ideológica (entre otras cosas) de este lugar, lo cual hace que estas personas pierdan su cordura y empiecen a predicar “Los mensajes de dios”. Los principales síntomas de este extraño síndrome aparecen al día siguiente de su llegada a dichas tierras, comenzando por un nerviosismo intenso combinado por una ansiedad inexplicable. El siguiente comportamiento extraño es el aislamiento de las demás personas y los rituales de purificación que hacen para ser dignos de portar las túnicas blancas que luego querrán usar para identificarse con alguna figura bíblica. A los días algunos pacientes responden de forma lógica y vuelven a la realidad sintiéndose realmente avergonzados por los actos que han cometido durante el periodo de aquel síndrome.


A estas alturas no es extraño toparse con alguien de amable sonrisa y barbas largas el cual asegura ser el salvador del mundo, es tan extremadamente común que incluso los hoteles tienen sus propios especialistas para dichos casos y los que no los tienen saben perfectamente a quien llamar, aunque por suerte, no se han reportado muchos casos en los cuales estas personas representen una amenaza para la sociedad, sus comportamientos son relativamente pacíficos. Para culminar, he de imaginar que se preguntan ¿Cómo se cura a una persona que dice ser el mesías?  Pues como ya he dicho antes se supone que este comportamiento mermara o desaparecerá a los días, en casos de no ser así, se le han de administrar tranquilizantes suaves o anti psicóticos  hasta conseguir que la persona descanse (Ya que usualmente dejan de dormir, bañarse y comer solo para poder rezar y purificarse) Y así recupere su estabilidad mental, en otros casos, un buen tiempo lejos de Jerusalen hará que este síndrome desaparezca.

domingo, 20 de abril de 2014

¿Hello? ¿Bonjour? ¡Hola!

Una característica muy común en algunos individuos, es que cuando se mudan a un sitio en el cual se habla otro idioma o tienen un acento diferente, suelen copiar inconscientemente la forma de hablar de la gente a su alrededor, llegando incluso a copiar dicho acento a la perfección, por supuesto, esto no le ocurre a todo el mundo… Sin embargo, existe un grupo de personas que no necesitan escuchar constantemente una entonación para repetirla cada vez que se habla y que para mas debate, suelen cambiar su manera de hablar aleatoriamente… ¿te imaginas despertar un día y empezar a hablar con acento italiano? Algo que tú no controlas, simplemente ocurre, luego cambias a otro sin darte cuenta, esto es lo que pasan día a día las personas que padecen del Síndrome del acento extranjero (SAE).  Este extraño síndrome  aunque pueda parecer gracioso, para los afectados no tiene tanta gracia, no hay que malinterpretar este mal, ya que las personas que lo padecen NO hablan un idioma ajeno al suyo, hablan su lengua materna pero  como lo haría un extranjero, sin siquiera haber escuchado dicha forma de hablar, aunque por supuesto, esto es solo aparente, ya que en realidad gracias a la alteración de las zonas del cerebro que manejan la entonación, el habla se escucha como si estuviesen bajo el efecto de una potente anestesia, lo cual causa un acento extraño, que para los oídos no entrenados suenan como acentos extranjeros.


Uno de los principales síntomas para identificar a una víctima de SAE es la perdida de fluidez verbal, lo que provoca que hable con palabras cortas y con diversos errores gramaticales, también se muestran errores de entonación, distorsión del ritmo, cambios de tonalidades, entre otros. Como todo en esta vida, este síndrome tiene causas, ya que los que sufren de este síndrome han sufrido daños cerebrales, en los que sale afectada la parte del cerebro que controla el habla y la forma en la que pronunciamos las palabras, estas personas caen en un conjunto de condiciones llamadas “Afasias” (Aunque en el caso del SAE sea una muy leve) las cuales son las que causan las dificultades al hablar y si son muy severas la persona pierde por completo la capacidad de  comunicarse mediante palabra ya que aunque el cerebro mande la información sobre qué decir, la broca no lo captara y la personas acabara diciendo cualquier tontería. Para finalizar he de aclarar que existe un tratamiento para dicho síndrome a pesar de que solo 60 personas en todo el mundo han sido diagnosticadas con este síndrome… Se dice que una vez que baja la presión en el cerebro (natural o quirúrgicamente)  hay posibilidades de que este desaparezca, pero si es muy grave el cerebro trata de compensar la dificultad de pronunciación y trata de utilizar medios alternativos, por lo tanto, en algunos casos diversas sesiones de terapia de lenguaje puede servir para volver a hablar normalmente.

domingo, 13 de abril de 2014

Fuego en mi alma.




En muchas culturas el fuego significa “Purificación” o “Un nuevo comienzo” Que nace desde las cenizas como el mítico ave fénix, un nuevo renacer, sin embargo, también significa “destrucción” que arrasa con todo a su paso. Siendo uno de los principales descubrimientos del hombre, también es uno de sus principales miedos, porque a pesar de lo hermosa que puede ser una llama, de lo seductor que pueda ser su calor, el fuego quema, calcina la piel de una persona si lo toca. El fuego está en todos lados, en una vela, en un relámpago resplandeciente, en un cigarrillo cualquiera, que se consume en la boca de un adicto… El fuego podría provocar la pérdida de miles de vidas, pero también podría abrir paso para que nueva vida nazca, exista miles de formas de utilizar el fuego, para el bien, para el mal… O de formas mucho más retorcidas. Existen personas en este mundo, que ven al fuego de una forma más profunda, mucho más de las que acabo de mencionar anteriormente, humanos que sienten una admiración tal por este elemento, que es el causante ardiente de su placer, el solo verlo les causa satisfacción,  a estas personas se les llama Pirómanos.

La piromanía es un trastorno que produce un interés insano hacia el fuego, haciendo que se forme un deseo incontrolable por producirlo y observarlo fijamente. Los pirómanos o piromaníacos suelen sentir alivio, curiosidad e incluso goce por todo lo relacionado con el fuego y aunque el principal síntoma de este mal es producir/observar/ incendios deliberadamente para poder sentirse realizados, no deben confundirse con los “incendiarios” que son personas que deciden incendiar algo para obtener algún beneficio o por el simple placer morboso de causar daño.

Entre otros síntomas para identificar a los trastornados, es el profundo sentimiento de triste y soledad, que los lleva a una depresión que hace que tengan deseos de iniciar incendios, ya que lo ven como una puerta que dejara que salgan de sus problemas. Esta manía clasifica dentro de los “Trastornos de control de impulsos” (al igual que la cleptomanía, entre otros) ya que es un impulso realmente difícil de controlar, aunque claro, para lograr que a una individuo la incluyan en este grupo de personas, debe haber provocado varios incendios en ocasiones distintas, sin razones aparentes para ello.


En algunos casos en los que se da a conocer que la causa de un incendio fue provocados, se les suele atribuir la culpa las personas que encajen en el patrón psicológico de los piromaniacos. Según algunos estudios, se releva que este trastorno es más frecuente en los hombres, entre lo más común (generalizando), suele ser más común en menores de 18 años y se da especialmente en personas que poseen pocas habilidades sociales y déficit de atención. Para finalizar, cuando hablamos de una “Cura” se podría decir que no existe, no basta tomarse una pastilla para acabar con esta manía inmediatamente y aunque  existen pocas alternativas ya que es una enfermedad poco frecuente y claro está, que las personas que lo padecen pocas veces piden ayuda por el miedo a las posibles consecuencias legales, se dice que si se aplica una terapia y algunos medicamentos empleados en otros trastornos (Como la terapia de identificación y discriminación de los impulsos) Existe la posibilidad de rehabilitar a un pirómano.

domingo, 30 de marzo de 2014

Atrapado en el país de las maravillas


¿Te imaginas estar atrapado en el país de las maravillas? Donde todo es lo que no debería ser… Suena bastante irreal, lo sé, sin embargo actualmente existen personas que viven en su propia realidad distorsionada por una enfermedad llamada “Micropsia” O también llamada el síndrome de Alicia en el país de las maravillas. Este trastorno es un desorden neurológico que afecta la percepción visual, las personas que lo padecen ven los objetos en dimensiones reducidas diferentes a las reales, es decir que ven los objetos sustancialmente más pequeños de lo que en realidad son. Su nombre proviene de la historia de Lewis carrol, en la cual Alicia veía las cosas demasiado pequeñas o demasiado grandes cuando tomaba bebidas mágicas, aunque claro, las personas que ven las cosas demasiado grandes sufren de “Macropsia” se podría llamar la enfermedad contraria a la Micropsia… Se cuenta que Carrol sufrió episodios pequeños de esta enfermedad por lo cual no sería raro, que se hubiese inspirado de esto para escribir la historia y así relatar su propia experiencia.

La principal característica de este mal es la ya nombrada visión distorsionada de la realidad, haciendo que vean objetos en menor tamaño y muchas veces mas lejanos, sin embargo también posee otras características importantes, como que se presenta en casos como: los delirios febriles , la epilepsia, la psicosis esquizofrénica, entre otros. Aunque realmente no existe un estudio que demuestre que esta enfermedad afecte a un grupo de personas en especial, suele presentarse de forma relativamente común en las personas que sufren de migraña y niños de corta edad.


Para finalizar puedo proporcionarles algunos ejemplos de esta enfermedad, se han visto casos en que los que lo padecen ven a un perro relativamente grande del tamaño de un ratón o incluso ver un gran edificio del tamaño de una casa. A pesar de lo que puedan pensar esta enfermedad es una alteración de la percepción, no cuenta como una enfermedad de la visión que pueda corregirse con anteojos  o una operación ya que afecta a la interpretación que da el cerebro de lo que se ha observado.  Entre las posibles causas esta la migraña, aunque también en cierto que en algunos casos es el primer síntoma de la munonucleosis infecciosa. He de aclarar que como tal, este síndrome suele ser temporal y estar asociado a las constantes migrañas que tenga el paciente, el tratamiento actual es el mismo para la profilaxis de la migraña,  una medicación a base de antidepresivos, betabloqueantes entre otras cosas. Para suerte de la humanidad esta enfermedad tiene cura si el tratamiento se lleva a cabo correctamente. 

¡Esta mano no es mía!


Este trastorno puede sonar algo irreal e incluso cómico, para muchos parecerá una simple broma para justificar ciertos actos, sin embargo, es totalmente verídica y por eso hoy, les hablare sobre esta. ¿Alguna vez has oído hablar sobre “El síndrome de la mano extraña”? ¿No? Esta enfermedad es un trastorno neurológico muy poco conocido, en el cual una de las manos de la persona que lo padezca empieza a tomar sus propias decisiones, como si tuviese vida o estuviese siendo controlada por un ente espectral. No puedo negar que suena realmente gracioso sin embargo puede llegar a ser algo terrible si es uno mismo el que la padece, solo hay que hacerse la idea de no poder controlar una de nuestras manos, que esta actué “bajo su propio criterio” y ver en cuantos problemas nos podríamos meter por lo mismo.


Este síndrome fue descrito por primera vez en el año 1908 cuando un paciente que había sufrido un infarto cerebral en el hemisferio derecho pudo recuperarse de la experiencia, este manifestó que sentía que su mano izquierda no le pertenecía, que no podía controlarla, lo cual se ha demostrado que es un síntoma muy común entre los que lo padecen, el sentir que las acciones de su mano no son controladas por él, que su mano solo busca incomodarle, que su extremidad desea enfrentarse con la mano que aun controla, entre otros. Las consecuencias que puede causar esta enfermedad pueden ser gravísimas, tomando en cuenta de que las “manos extrañas” pueden realizar acciones como desabrochar botones, tomar cosas y el dueño de dicha extremidad no se dará cuenta de nada hasta que se llame su atención y cuando lo haga, este igualmente no podría detenerla tomando en cuenta en que se han visto casos en la que el paciente sufre daños ocasionados por su propia mano “Poseída” ya que esta intentar clavarle un arma blanca o intenta estrangularlo mientras duerme.


En la actualidad se ha demostrado que es bastante común que este síndrome aparezca en las personas que han tenido una cirugía de separación de hemisferios cerebrales (el cual es un procedimiento usado para relajar los síntomas en casos de epilepsia) y también ha aparecido en algunos casos de neurocirugías, golpes cerebrales o infecciones, por lo tanto se ha determinado que la causa de esta enfermedad está directamente conectada a los hemisferios cerebrales, lo cual realmente no sería nada raro, ya que es bien sabido que cada hemisferio controla las acciones de las manos y en una cirugía en la cual estos se separen, puede que uno de los controles de alguna de las dos manos empiece a fallar. Lastimosamente a pesar de nuestros grandes avances tecnoplogicos y médicos, no existe ningún tratamiento conocido para dicho síndrome, sin embargo los síntomas pueden reducirse cuando se mantiene a la mano ocupada con algo, como por ejemplo sosteniendo algún objeto.